Nacido en Guayaquil, el 11 de agosto de 1889. Descendiente de una familia acomodada que había participado activamente en la política nacional (entres sus antepasados figuraban José María Plácido Caamaño y Diego Noboa), fue un poeta ecuatoriano figura del modernismo en la poesía latinoamericana, perteneciente a la llamada «Generación decapitada», junto a Arturo Borja, Humberto Fierro y Medardo Ángel Silva.
Hijo de Don Pedro José Noboa y Carbo y de la Sra. Rosa María Caamaño y Gómez Cornejo, dos miembros de familias acomodadas. Se vio siempre acosado por una neurosis que sólo la morfina lograba calmar. Cumplió su educación media, se estableció con sus padres en la ciudad de Quito, en donde su aleteo poético, fue cobrando altura a través de periódicos y revistas.
Publicó un solo libro de versos que bajo el título de «Romanza de las Horas». Enfermo y triste murió el 7 de diciembre de 1927, a los 38 años de edad. Poseyó́ como ninguno la técnica del verso, fue el más homogéneo, el que mejor se acopló al modernismo hispanoamericano. Y sigue siendo uno de los poetas liricos más notable del Ecuador de esa generación. En la actualidad se recuerdan mucho sus poemas convertidos en canciones, sobre todo en pasillos.
En su poesía, revestida de inigualable delicadeza y perfección, se nota la influencia de Samain, Verlaine y Baudelaire; de los simbolistas franceses recuperó la potencia de las formas y de las imágenes.
Buscando encontrarse, huir de su neurosis, y ampliar su horizonte poético, viajó a España y Francia donde vivió bajo el signo de las lecturas exóticas y el consumo de drogas alucinógenas. Entonces, saciada su alma de raras experiencias, retornó a Quito donde su vida se fue consumiendo por el cansancio, el éter y la morfina, hasta que enfermo y triste la muerte lo visitó, muy joven aún, el 7 de diciembre de 1927, a los 38 años de edad.
Bibliografía:
Bolívar Ávila Cedeño, «Mi homenaje a Noboa Caamaño», El Telégrafo, 27 de noviembre de 1957.
Francisco Guarderas, «Arturo Borja, Ernesto Noboa, Humberto Fierro», (Charla amigable sobre recuerdos personales de juventud, en compañía de los tres poetas más célebres y desventurados de nuestro tiempo), marzo de 1957, Revista del Grupo América, n.º 105, enero de 1959.
J. A. Falconí Villagómez y Abel Romeo Castillo, «Historia de un Soneto», «El caso Noboa Caamaño-Emilio Berisso», «Un intríngulis literario», «Un soneto con dos nombres: «Emoción vesperal» de Noboa Caamaño y «Spleen» de Berisso», Guayaquil, Ecuador, 1958, (Edit. Casa de la Cultura, Núcleo del Guayas).
José Ayala Cabanilla, «En defensa el poeta Ernesto Noboa Caamaño», Carta abierta a El Telégrafo de 19 de noviembre de 1957, publicada el 22 de noviembre.
José Ayala Cabanilla, «Ernesto Noboa Caamaño, poeta, lírico y bohemio», Sección literaria de El Telégrafo, febrero 3 de 1957.
Luis Noboa Icaza, «Ernesto Noboa Caamaño y el lugar de su nacimiento», El Telégrafo, 27 de noviembre de 1957.
